Seguro te has encontrado con personas quienes sin importar lo que digas, se empeñan en llevarte la contraria.

Pero hay un detalle en la anécdota de Alejandro Magno al domar a su caballo Bucéfalo, que puede servirte:

Un tesalio había traido ante el Rey Filipo II de Macedonia, un caballo extraordinariamente hermoso, de nombre Bucéfalo.

El rey, maravillado con la estampa del animal, ordenó a sus lacayos que lo probaran; pero Bucéfalo tenía un temperamento recién sacado del infierno de Dante.

El joven Alejandro se encontraba junto a su padre, y comenzó a decir que él sería capaz de domarlo.

Filipo se rió al principio, pero ante la insistencia del muchacho, accedió.

— ¿Y si no lo domas, qué harás?

— Te pagaré el precio completo del caballo.

El rey rió aún más.

Alejandro se acercó al caballo, tomó las riendas sin tocarlo y comenzó a caminar en círculo a su alrededor.

A medida que lo hacía, lo giraba lentamente hacia el sol. Había notado que el animal se alteraba con el movimiento de su propia sombra en el piso.

Así, logró montarlo.

Todos rompieron en aplausos ante la voluntad del joven. El rey, apenas lo tuvo enfrente, lo besó diciéndole:

— Tendrás que buscar otro reino que sea digno de tus habilidades… ¡Macedonia es demasiado pequeña para ti!

(¡Parece que Alejandro se lo tomó al pie de la letra!)

Por su parte, una persona terca se enfrasca en su propio punto de vista y cualquier cosa que le digas será un ‘ataque’.

No cometas el error de querer razonar con ellos. Sería como razonar con Bucéfalo. O con un Terminator.

Mejor, desvía su atención lejos de lo que le perturba.

¿Qué le perturba a una persona terca? creer que quieres hacerle cambiar de opinión.

Es la ‘sombra’ que ve proyectada en el piso.

Lo que debes hacer es girar su atención hacia otro lado; con empatía, demostrarle que no vienes a enfrentarle.

Insisto: desvía su atención.

Para eso no hay herramienta mejor que hacer preguntas.

En vez de juzgar y presentar tu caso, pregúntale, pídele detalles, interésate (Así sea de mentira) en lo que quiere expresar.

Si primero no te ganas su confianza, te aseguro que no llegarás a ningún lado.

Respira profundo.

¿Cuánta energía podrías haberte ahorrado de haber aplicado esta psicología?

(Y no será la última vez que tengas que lidiar con alguien así)

Saber observar a la persona, lo que teme, hacerle las preguntas correctas y finalmente persuadirle, te ahorrará muchas frustraciones.

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