El Coaching es uno de los emprendimientos más prósperos que existen actualmente debido a la mínima inversión requerida y a los ingresos que percibes cuando aprendes a ayudar a varios coachees a la vez. Pero la eterna pregunta es: ¿Cuánto cobrar por Coaching?

El error más común siempre es y será cobrar demasiado poco. Te indico las malas decisiones que podrías tomar, y sus soluciones:

Primer Error: Cobrar en función a tus ‘habilidades’


Es increíble la cantidad de fórmulas y recomendaciones que estipulan cuánto debes cobrar en función a tu tiempo y experiencia. Esto es incorrecto. 

La realidad es que tus honorarios deben fijarse en función al valor que el Coachee obtendrá.

A tu coachee no le importan tus habilidades. Tus estudios. Tus diplomas en la pared. Tus contactos, tu página web, tus seguidores en Instagram. A tu coachee lo único que le importa es si puedes resolver su problema.

¿De qué le va a servirle que tengas un PhD si no tienes la solución que busca?

Al mismo tiempo, sin importar que tengas los estudios, la experiencia y las referencias que te respalden, igual tendrás que convencerle de que eres la opción correcta.

Cobrar en función a tus habilidades te cerrará un montón de puertas pues podrías caer en el Síndrome del Impostor, o creer que nunca eres lo suficientemente bueno como para fomentar un verdadero cambio en los demás.

No funciona así.


Lo que debes hacer: Cobrar en función a los resultados que puedes alcanzar con tus Coachees.


Sé lo que estás pensando: “¿A clientes con más plata, les cobro más?”

NO.

La respuesta correcta es: “A coachees con mayores expectativas de progreso gracias a tu Coaching, les cobras más”.

Aquí puedes seguir la regla del 10%.

Según esta regla no escrita, si tienes el conocimiento, las habilidades, la experiencia y acompañas a tu coachee en alcanzar sus metas, podemos afirmar que como mínimo su situación mejorará en un 10%.

¿Cuánto vale para ellos sentirse un 10% más satisfechos consigo mismos?

Para poder apreciarlo desde el punto de vista cuantitativo, hay tres escenarios en los que tomamos en cuenta el factor dinero, que podrías considerar…

  • Tu coachee no ganará más dinero, pero se sentirá mucho más satisfecho con lo que hace
  • También podría descubrir y fomentar el valor de habilidades dormidas y transformarlo en nuevas fuentes de ingresos, o poder trabajar menos horas.
  • Incluso podría ganar menos que antes, pero su calidad de vida podría mejorar dramáticamente.

Es indiscutible que el dinero representa un foco de atención (Y a veces de preocupación) constante para todos nosotros, así cuando ayudes a tus Coachees a redescubrirse, invariablemente mejorarás su relación con el dinero. Ésta es la forma como puedes ‘traducir’ el valor de tus servicios.

Por eso, es importantísimo saber cómo saber seleccionar a tus Coachees ideales: Quienes tienen el problema que tú puedes resolver, y el impacto que puedas alcanzar en su vida. Recuerda que a menos que puedas escalar tus servicios de Coachingtu tiempo como Coach (Y la cantidad de acompañamientos que puedas asumir) será limitado.

Lo más importante es ser capaz de presentar los beneficios de tus servicios de forma concreta.

Un error común es cobrar demasiado poco; no solo entras en una competencia de precios con los demás coaches del mercado (lo cual es una carrera imposible), sino que recuerda que tus Coachees te ‘harán caso’ no solo en función a lo bien que les persuadas de su propio bien, sino literalmente a lo que hayan invertido en tus servicios. Así que cobrar suficiente es también un estímulo para que tus Coachees se mantengan conscientes del esfuerzo que deben acometer para su propio progreso.

 

Segundo Error: Cobrar por hora


Cobrar por hora es la manera más fácil de compararte con otros coaches, incluso con ‘asesores’ que ni siquiera son de tu mismo ramo. Sí, es injusto, pero es lo que te ganas al presentarte tú mismo como un servicio ‘por tiempo’.

Reitero: más bien deben percibirte como un servicio por resultados.

Esta recomendación se construye en función al punto anterior, el de cobrar en función a tus Coaches.


Lo que debes hacer: Cobrar por semana o mes


Un cambio y mejoría que sea realmente relevante para una persona, no puede resolverse en un par de sesiones de una hora. Eso está claro; entonces, ¿Por qué cobrar así? Estructura tu Coaching en función a semanas, y ofrece paquetes por uno o dos meses.

Tengo que advertirte, si es que no te ha pasado ya, que habrán algunos coachees potenciales que te harán la siguiente propuesta indecente: “¿Qué te parece si trabajamos durante un tiempo sin que me cobres nada, y te pago en función a los resultados?”

Esto es una señal crítica de que es momento de dejarlo hasta allí. Asesorar a ese tipo de personas te hará la vida miserable, pues acaban de quedar en evidencia: no valoran tu tiempo en lo más mínimo.

 

Tercer Error: No fijarte un mínimo para tus proyectos


Finalmente y para no extenderme tanto, debo recomendarte que establezcas qué es lo mínimo que vas a cobrarle a una persona. Siempre habrá alguien que trate de regatearte o pedirte ‘media consultoría’. Sabes bien que tu trabajo no funciona así y que tu no tienes por qué estar negociando lo que cobras.


Lo que debes hacer: Establecer qué es lo mínimo que cobrarías por un proyecto de Coaching.


En resumidas cuentas, si no puedes cobrar al menos 1.000 dólares o su equivalente por un servicio de Coaching, es que no estás resolviendo un problema lo suficientemente importante para la persona.

Por supuesto, y repito; todo depende de los resultados que tu Coachee pueda lograr. El tema de saber cómo escoger a tus Coachees y cómo establecer un plan personalizado de honorarios, lo aprendes en profundidad en nuestro Diplomado en Kinesics Coaching™.