Te he atormentado varias veces con el famoso “propósito” de la vida, como si fuese una condición indispensable para vivir.

Pero la carrera de Steve Martin ofrece un contraejemplo del cual podemos… ¿Desaprender?:

Martin apenas tenía una veintena de años y ya su vida giraba alrededor de la comedia.

Tenía una maravillosa habilidad para escribir chistes y rutinas, por lo que consiguió fácilmente un trabajo como escritor para un show de comedia.

Ganó un Emmy junto a los otros escritores.

Fue precisamente en ese show que le permitieron hacer su primer stand-up.

La experiencia no fue terrible… lo siguiente. ¿Recuerdas a Joaquin Phoenix en Joker?

Peor.

Estuvo deprimido por una semana después de eso. Su agente, viendo cuán afectado estaba, trató de “animarlo”:

— Oye Steve, creo que te has dado cuenta de que no sirves para esto de la comedia en vivo… ¿Por qué no te concentras en escribir?

(Eso más bien motivó a Martin a intentarlo una y otra vez)

Seguramente las primeras decenas de veces no le fue mucho mejor, pero no se rindió.

Tuvo una ventaja particular: había estudiado parte de la carrera de filosofía en la universidad, y eso le llevó a ‘pensar’ en un tipo distinto de comedia.

No una comedia en la que la gente libera la risa con cada chiste… sino más bien le niegas esa catarsis por todo el show.

Para finales de los años 70 ya era el equivalente a una estrella de rock.

Sin embargo, el éxito que había cultivado haciendo comedia en vivo había sido, según él, prácticamente un accidente mientras perseguía lo que verdaderamente le apasionaba:

La gran pantalla.

Parece un camino muy largo para llegar a donde quería estar, pero definitivamente su intuición, sus tripas o como quieras llamarle, tenían razón.

Aunque en esa primera (y traumática) experiencia careciese de todo sentido. Incluso para él mismo.

Piensa en eso un momento.

Esto es un misterio apasionante de la vida.

Puede que tengas un objetivo claro y bien definido, que sepas lo que quieres y lo que aspiras…

…pero algo te dice que debes tomar una ruta, digamos, alterna.

Yo le llamo los ‘tambores de Jumanji’, pues es como si te guiaran.

Una cosa sí es segura:

Este no es un tema para leerlo y quedarse pensando en él por un par de días y luego dejarlo.

Hay ALGO allá afuera que te está llamando, y lo sabes.

Como el ‘llamado de la naturaleza’, pero en este caso es TU naturaleza.

Es tu deber encontrarla.

Por eso debes quitarte los prejuicios del “qué dirán”, que tanto paraliza a más de uno.

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Te espero en el campus virtual,

Jesús Enrique Rosas

Puedo escribir toda una historia cuando leo tu lenguaje corporal.