Durante una conferencia en Bruselas hace unos meses, tuve la oportunidad de entrevistarme con algunos ex funcionarios de la OTAN que se desempeñaron a principios de los años 70.

Entre las anécdotas me llamó la atención una en particular, sobre Henry Kissinger.

Durante una rueda de prensa, un periodista le preguntó:

“¿Cuál ha sido su mayor éxito… y cuál ha sido su mayor fracaso?”

Kissinger, tomándose el tiempo para responder, le acotó, muy seriamente:

“Realmente no entiendo a qué se refiere con la segunda parte de la pregunta”.

Los presentes se rieron con la ocurrencia.

———

A veces, en un chiste o frase jocosa podemos encerrar más verdad que en una decena de párrafos.

¿Qué piensas tú al respecto?

Como por ejemplo, la frase de Kissinger: como si para él, la palabra ‘fracaso’ no tuviese sentido.

Y sí, lo hemos escuchado y leído cientos de veces, más o menos así:

“Hay que aprender de los fracasos… y si son fracasos de otros, mejor todavía”

El problema es cuál es el matiz que le damos a esa palabra.

En tu diccionario mental, propio, tuyo, ¿Cómo está escrito ese vocablo, en particular?

Te he comentado en otras ocasiones, la importancia que tiene tu vocabulario en la gestión de tu propio ser.

“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”, decía Wittgenstein.

Es uno de los enfoques más importantes del Coaching Ontológico: Navegas en el océano de tu vida, usando tus modelos mentales a manera de velas y el lenguaje es el viento que te impulsa.

Lenguaje, Modelos Mentales y el Ser son indivisibles.

Son uno.

Es por eso que el reto más fuerte de todo Coach Ontológico es precisamente en el que podemos caer por nuestra condición humana:

Olvidamos nuestra labor de intérpretes.

Nuestra tarea es ayudarte a reestructurar tus modelos mentales.

A ajustar y renovar tus velas, si lo quieres ver así.

Pero muchos pierden la paciencia y deciden tomar el timón.

No los culpo. Todos queremos que nuestros pacientes tengan resultados rápidos y efectivos.

Pero somos solo eso: intérpretes en el proceso del lenguaje de cada quien.

Yo puedo lanzarte, por ejemplo, varias palabras. Por ejemplo, por la F:

Fracaso, Familia, Frialdad, Felicidad, Firme, Formar.

No eres un diccionario.

No son simples definiciones, lo que cada palabra significa para ti.

En cada una hay una serie de imágenes, recuerdos, sentimientos, vibraciones y expectativas entrelazadas.

Cada vez que las usas, afirmas lo que significan para ti; con todo el ‘equipaje’ que traen.

Imagínate: Tenemos un vocabulario de miles de palabras, cada una con su propia historia dentro de nosotros.

Un Coach Ontológico debe ayudarte a desenmarañar el significado de palabras claves; no a complicarlas aún más o peor aún, sugerirte un modelo o definición ‘correcto’.

Por ejemplo, todos queremos una relación sana con el dinero.

Allí tenemos de entrada, tres palabras delicadas: Relación, Sana, Dinero.

Es uno de los trabajos más delicados que puede haber.

Repito: solo somos intérpretes.

Concentrarnos en esa labor es algo casi mágico; presenciar la transformación de un paciente es algo sublime.

¿Quieres tú unirte a nuestro Círculo de Consultores en Liderazgo?

Imagina poder presenciar, en primera fila, cuando una persona se encuentra con la siguiente versión de sí misma.

Es todo un espectáculo.

Por lo delicado del proceso, no todos pueden dedicarse a esto.

Para saber si tienes ‘lo que hay que tener’, visita este enlace: https://knesix.com/master/

Te podrás imaginar la cantidad de líderes en el mundo que necesitan de alguien que les ayude en este proceso.

Si después de ver la información tienes cualquier pregunta, solo tienes que escribirme.

¡Mucho éxito!

Jesús Enrique Rosas
Puedo escribir toda una historia cuando leo tu lenguaje corporal.