Basta que comiences a destacarte en lo que haces, para que te salgan críticos prácticamente en cada esquina.

(Es algo inevitable)

Puedes responderles como lo hizo George Bellows cuando lo acusaron de ‘pirata’:

Bellows pintaba con realismo, buscando plasmar escenas tan fielmente posible tanto en atmósfera como en acción.

Una de sus obras, “La ejecución de Edith Cavell”, representaba el asesinato de la famosa enfermera, heroína en la Primera Guerra Mundial.

Esto no le cayó muy bien a un colega:

Joseph Pennell, ilustrador que competía en cuanto a representar arquitectura y escenas de la cotidianidad al detalle, lo criticó.

—No sé cómo te atreves a haber pintado ese cuadro— Le dijo, con cierto desdén. —¡Ni siquiera fuiste testigo presencial del hecho!

Bellows resopló.

—Mi estimado colega —dijo Bellows, sin perder la compostura —Es cierto que no estuve durante este trágico suceso…

…pero Leonardo Da Vinci tampoco estuvo presente en la Última Cena, y ¡Nadie le dijo nada al respecto!

— — —

¿Qué haces tú cuando te hacen una crítica personal?

Me refiero a cuando atacan no tu trabajo sino a ti directamente.

(Pasa mucho cuando tu desempeño es impecable, y tratan de encontrar una forma de agredirte)

¿Sucumbes ante el impulso de responder lo primero que te viene a la mente… o mantienes la cabeza fría?

Gran diferencia.

A veces, esas críticas están ocultas por una espesa capa pasivo-agresiva.

Pasa mucho dentro de las empresas, sobre todo cuando (extraoficialmente) se alimenta una cultura de competencia desleal entre quienes deberían más bien cooperar.

La clave está en el rostro de quien habla.

Las microexpresiones faciales delatan las verdaderas intenciones y emociones de las personas.

Así puedes comparar lo que dicen con palabras, con lo que expresan con la cara.

Pueden incluso estar felicitándote por un trabajo bien hecho… pero revelan desprecio con su rostro.

Un tip para poder detectar el desprecio o la repugnancia encubierta, es estar atento al surco nasogeniano.

(La línea que delimita las mejillas con el área de la boca)

Movimientos verticales, denotan repugnancia; horizontales y en un solo lado de la cara, desprecio.

Algunas personas han pasado por experiencias tan desagradables, que terminan por desconfiar de todo el mundo.

(Es una manera poco sana de vivir)

Es prácticamente una neurosis constante, pues no sabes a ciencia cierta quién es sincero contigo y quién no.

Hay una mejor forma:

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Además, aprenderás a detectarlos discretamente, sin que lo noten.

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Te espero en el Campus Virtual,

Jesús Enrique Rosas
Puedo escribir toda una historia cuando leo tu lenguaje corporal.