La paciencia puede ser la virtud más importante de todo mentor… pero no descartes el poder de un buen regaño.

(Como la vez que el legendario baterista Jo Jones le lanzó un platillo a un músico recién llegado):

Jones y su banda improvisaban ante una nutrida audiencia cuando el saxofonista, un joven de 16 años autodidacta, perdió el compás.

Nada del otro mundo… pero se notó la sorpresa en el público.

Dos compases después, el muchacho cometió otro error, melódico. Jones no era famoso precisamente por su buen humor, así que paró la ejecución en seco. Todos se quedaron con la boca abierta. El saxofonista estaba encorvado, muerto de la pena.

Un platillo salió volando y cayó a los pies de él.

(Afortunadamente, Jones no apuntó a la cabeza)

El problema era que cualquier músico con estudios formales habría logrado adaptarse fácilmente a la improvisación.

Si el joven se sentía presionado hasta ese momento, el evento le causó aún más angustia; así que en ese momento decidió vender su saxofón y volverse abogado.

¡Mentira, era broma!

No solo siguió practicando, sino que lo hizo con un ahínco brutal. De hecho, se convirtió en una leyenda de la música contemporánea; trágicamente, murió con solo 34 años.

El joven era Charlie Parker; literalmente, uno de los grandes genios del jazz.

Si bien el talento de Parker era innegable, sucesos como el encontronazo con Jones podrían haber traumatizado a cualquiera. (Y si lo dudas, piensa cómo te habría sentido tú si siendo adolescente te avergonzaran frente a todo un público)

Así que usó la experiencia correctamente.

Esta anécdota inspiró la escena de la silla en “Whiplash”, una película que te recomiendo ver.

Te invito a considerar que todo estímulo agresivo puede tomarse de dos maneras:

– Te lo tomas como una ofensa personal y reaccionas emotivamente,

– Decides esforzarte aún más. Trabajar más duro. Alimentar tu obsesión.

Nota: tu primera reacción SIEMPRE va a ser una explosión de hormonas. Eso NO LO PUEDES CONTROLAR. Es automático y parte de tu supervivencia.

Así que la mejor recomendación que puedo hacerte es: suprime tu primera reacción. No actúes impulsivamente.

(¡Le hubiese servido a Jo Jones!)

Uno de los secretos mejor guardados de la inteligencia emocional, es que la rabia puede ser una muy potente gasolina para tu progreso. Pero para eso debes reconocerla, aceptarla, detallarla, abrazarla y nunca negarla.

Úsala no para destruir, sino para construir, joven padawan.

Todo tiene más sentido cuando comprendes cómo funciona el comportamiento humano.

No solo comprendes a quienes te rodean, sino también a ti mismo.

De eso trata El Código Knesix, mi programa en el que aún puedes inscribirte a precio de lanzamiento:

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Jesús Enrique Rosas

Puedo escribir toda una historia cuando leo tu lenguaje corporal.