En 1960, Harper Lee debutó como escritora con “Matar a un Ruiseñor”, volviéndose famosa instantáneamente.

(Tipo Guns ‘n Roses con Appetite for Destruction)

Un diálogo de esta novela es importante al persuadir:

Atticus Finch (Interpretado en el cine por el impecable Gregory Peck), es el papá de Jem y Scout.

A ambos les gusta el temperamento de su tío Jack, quien siempre está bromeando (y oliendo un poco a alcohol).

Atticus le hace señas a Jack para decirle algo en privado. Se le acerca, y le dice:

“Jack, cuando un niño te pregunte algo, respóndele sin un [show]… los niños son niños, pero detectan que los evades mejor que un adulto. Eso solo los confunde”.

Destaco la palabra ‘show’, pues en inglés usaron ‘production’.

El equivalente a montar un espectáculo, adornar, distraer.

En otras palabras, cuando un niño le hace una pregunta a un adulto, éste usualmente complica la respuesta innecesariamente.

Mientras lo hace, piensa cómo puede hacer esa complicación ‘más entendible’.

Todo mal.

Debe aprender a responder como para un niño.

Suena fácil… Pero en realidad es sumamente difícil.

Tenemos que obligarnos a obviar todos los detalles que solo distraen de lo que nos están preguntando.

Recuerdo a Picasso:

“Me costó cuatro años pintar como Rafael, pero tardé toda una vida para aprender a dibujar como un niño”.

Da para pensar.

Es lo que ocurre, por ejemplo, durante una presentación de ventas.

Tú, por supuesto, eres el crack #1 del planeta en tu producto o servicio, ¿No?

Cuando te hacen una pregunta sencilla… casi puedes sacar de la manga una conferencia TED completa.

Error.

Grave, grave error.

Al vender tienes que dejar que el otro forme en su mente el enlace entre su problema y tu solución.

Y para eso, debes ser más Flautista de Hamelin, y menos Sheldon Cooper.

DEBES, así con mayúscula, responder *lo que te preguntan* y literalmente callarte.

Dejar que lo procesen.

Darle más elementos a la persona de lo que pide, es como que un cirujano pida un escalpelo y le pasen el taladro, el escalpelo, las pinzas, la sierra y el móvil con TikTok abierto.

Y será igual de catastrófico.

¿Sabes cuál es el primer paso para responder como a un niño?

ESCUCHAR.

Escuchar y ‘vaciar’ tu propia experiencia.

Escuchar y ponerte en el pellejo de la otra persona.

Vender es como el tango; se necesita de los dos.

No impongas el ritmo.

Deja que el movimiento fluya.

He ahí la vital importancia de ser persuasivo, y no solo al vender.

Todavía no he encontrado la primera situación que no mejore con solo una pizca de persuasión.

¿Cuándo vas a afilar esta habilidad?

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Mucho éxito,

Jesús Enrique Rosas
Puedo Escribir Toda una Historia cuando leo tu Lenguaje Corporal.

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