No importa las veces que hayas ‘leído’ el comportamiento de los demás, tienes que vaciar tu mente antes de hacerlo.

Y si no, que lo diga el astronauta William Anders, quien le abrió la puerta a un desconocido en 1969:

Anders fue parte de la tripulación que le dio la vuelta a la luna en la Misión Apolo 8, así que ya gozaba de fama en su país.

Cansado de tanta publicidad, y que los paparazzis lo buscasen hasta debajo de las piedras, se llevó a su esposa a unas breves vacaciones en Acapulco.

Ya en México, pasaba desapercibido y tuvo cierta tranquilidad.

Un par de días después por la tarde, tocaron la puerta.

A Anders le pareció extraño. Al abrirla, estaba un hombre con una cámara.

— ¡Buenos días! sé que está de vacaciones Señor, pero ¿Puedo tomar un par de fotos?

Anders apretó la mandíbula. «Es increíble que no pueda tener paz», pensó.

Al final, dejó pasar el hombre.

Éste entró, y ni le prestó atención. Yendo directamente a la terraza posterior, se puso a tomar fotos de la playa.

— Gracias, ¡Tienen ustedes la mejor vista de la bahía!

Afortunadamente, la historia de Anders no pasó de una leve confusión.

(¿Acaso pensaste que el tipo era un asesino en serie o algo?)

Pero lo cierto es que nos enfrentamos a situaciones así, todos los días. Juzgar a priori es parte de nuestro instinto de supervivencia.

Pero cuando analizas el lenguaje corporal para determinar intenciones, debes partir de todo el contexto.

“Vaciar la taza de tu mente”, como dicen en Zen, y observar sin prejuicios.

Esto es más difícil de lo que crees, pues sabes cómo cuesta controlar nuestros pensamientos.

¿Sabes lo que ganas cuando aprendes a ‘ver’ el comportamiento de los demás, tal cual es?

Serenidad.

Piensa en las veces que le has ‘impreso’ tus propias emociones a tu percepción de otras personas.

Seguramente no salió bien pues estabas predispuesto a que las cosas fuesen mal.

Un ejercicio fácil para vaciar tu mente:

Todos los lugares que frecuentas a diario, los viste en algún momento ‘por primera vez’.

¿Recuerdas cuando los apreciaste y ‘descubriste’ sin tener ningún tipo de memoria acumulada sobre ellos?

Intenta reproducir esa sensación.

Llenar tu mente con ‘filtros’ puede hacerte sentir más seguro.

En realidad, son prejuicios que te causan neurosis y frustraciones; a la larga te agotan pues vives permanentemente a la defensiva.

Todo ese lastre mental atiborra tu mente y consume una absurda cantidad de energía.

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